Hace teatro desde los 6 años y se analiza más o menos desde la misma época. Ganó premios con “La Lola” y protagonizó “Enseñame a Vivir” con Pablo rago. Es tan exigente, que si algo no le sale de taquito se angustia y prefiere al igual que su padre, el multifacético Mex, pedir plata prestada a trabajar en algo que no la llene artísticamente. TXT Cecilia Ruffa / PH javiercastillofotografo.com.ar

Violeta se presenta. La imagen preconcebida que se tiene de ella se va desarmando y reformulando a medida que avanza en sus respuestas. Una personalidad tan fresca como honesta, que no reniega de sus mañas ni errores y se distancia de sus genes artísticos para acercarse desde otro camino. Al igual que su padre elige la pasión por su carrera, pero tacha de su lista el canto. Una mujer de 25 años que pensamos simple y sin rollos con su estética, muestra una faceta desconocida al pedir edulcorante para su café. La preocupación por su cuerpo y su femeneidad, sin dejar de lado sus sueños, anhelos y esperanzas.
Toquemos otro costado, por donde no deberiámos empezar, ¿Qué cosas que estás haciendo hoy te caracterizan como mujer?
Ahora estoy con una cosa nueva que no sé cómo me irá. Se llama “Power Plate”, un tipo de gimnasia. No soporto la gimnasia, pero entiendo que hace falta y cada vez más a medida que pasa el tiempo. Los flotadores aparecen de golpe y uno dice:“¿Qué hace esto acá?”. Antes todo bien, tomaba cerveza, hacía unos abdominales y no pasaba nada. Hoy hacen falta más que un par de abdominales (risas).
Como toda mujer entonces, el maquillaje y la ropa no faltan...
Tengo una adicción. Como muchas mujeres tengo mi costado superficial. No pienso si llego a fin de mes y uso la tarjeta de débito. La de crédito no, es una extensión de mi papá.
¿Sos una extensión de tu papá?
No. Como toda mujer me parezco más a mi mamá. De mi viejo tengo muchas cosas, pero me siento más identificada con mamá no solo en las virtudes sino también en los defectos.
Cuando me refería a ser una extensión de tu papá, hablaba de tu profesión. ¿La actuación fue algo que estaba predestinado, un mandato o simplemente surgió?
Empecé a estudiar teatro a los 6 años en el colegio. Tenía ese histrionismo de los chicos y elegí teatro como materia extracurricular. Después mi papá hizo “Magazine For Fai”, y él no quería que estuviera, pensaba que se podía confundir el rol padre-jefe. Pero el día del piloto necesitaban gente. Y comencé a trabajar. Después seguí estudiando teatro y empecé psicología.Mientras hice otras cosas, que padecí mucho, ¡No había diversión!. En cambio, la actuación era puro goce y se fue imponiendo, por suerte surgieron trabajos. Hoy en día la actuación es una necesidad personal, ni siquiera una vocación. No podría hacer otra cosa. Hoy te exigen que hagas de todo y bien. Estoy consciente que hay cosas que no hago bien, por ejemplo cantar, pero actuar es mi forma de encarar la vida. Espero poder vivir de esto siempre.
¿Cuál es tu relación con el canto?
Cantar es lo peor que me pueden pedir, empiezo a transpirar las manos.Tomé clases y soy un desastre. Encima, mi papá es músico y me torturó desde chica con que no cantaba bien y me anuló (Risas). Un pequeño reproche para él.
¿Seguís estudiando teatro?
Sí, con Ricardo Bartis y también estoy dando clases en dos cursos: uno para chicos y otro para adultos, de nivel inicial.

“Hoy en día la actuación es una necesidad personal, ni siquiera una vocación. No sé cómo lo hago, pero no podría hacer otra cosa. actuar es mi forma de encarar la vida. Espero poder vivir de esto siempre.”
¿Cuánto te cambio la vida el personaje de recepcionista en “La Lola”?
Fue importante, sobre todo por los premios (“Revelación Femenina” en los Clarín y un “Martín Fierro” en la misma categoría). El programa fue la revelación, no solamente gracias a Carla Peterson sino también por el formato y la manera de encarar la ficción. Lo disfruté mucho y era un lindo grupo de trabajo.
¿Eso te cambió a la hora de salir a la calle?
El gran cambio fue con el último programa, “Enséñame a vivir”, hasta ese momento los chicos no me conocían. El año pasado me sentía XUXA, no lo podía creer. Nunca me había pasado una cosa así. Muy gracioso. Igual, por suerte esa histeria solo duró mientras estuvo la tira.
Una tira diaria puede ser muy intensa…
Nunca había creído tanto en la intensidad de la actuación. De repente, estaba doce horas actuando todos los días y cuando al personaje le pasaban cosas tristes no podía desconectarme, quedaba angustiada. Estuvo genial, pero no lo haría todo el tiempo porque te despersonalizás un poco y dejás de hacer otras cosas que no me las pierdo por nada del mundo.
Esas cosas que no querés dejar de hacer , tus otros intereses, ¿Cuáles son?
Las clases de teatro. Es el lugar de experimentación. Muchas veces pienso que soy un queso como actriz. La idea del talento es re burguesa y hace que uno se olvide que debe trabajar y entrenar. Entonces si me nutro de otras cosas, me tranquilizo. Ahí me alivio y soy feliz.
¿Qué actividades hacés en tus ratos libres?
Lo que más me gusta es leer. Leo de todo pero prefiero las lecturas sobre mujeres. Tengo un universo muy femenino. Me pasaría toda la vida charlando con mis amigas. Por supuesto, el tópico del amor atraviesa todo.
¿Cómo tomás los consejos?
Tomo todos los consejos, pero acepto más aquellos que me alivian. Para desalentarme ya está la vida. Es un trabajo inestable. Eso ya lo sé y no tengo ganas de escucharlo. Prefiero quedarme con lo lindo y lo esperanzador. Acepto cualquier consejo positivo, los chotos no.
“Tomo todos los consejos, pero acepto más aquellos que me alivian. Para desalentarme ya está la vida. Es un trabajo difícil, inestable. Eso ya lo sé y no tengo ganas de escucharlo. Prefiero quedarme con lo lindo y lo esperanzador.”
¿Cuáles son tus proyectos a futuro?
Estoy armando una obra de teatro con amigos míos. Es un proceso muy lento. Estamos escribiendo y buscando director. Eso me hace feliz. También estoy por grabar un piloto con Malena Pichot, "la loca de mierda".
¿Con quién te interesaría trabajar y quién te gustaría que te dirija? Podés soñar...
Entonces, voy a decir una obviedad (risas), Woody Allen me encanta. Me mata cómo ve el mundo femenino. De acá, me gustaría actuar con Veronese y Urdapilleta. Como director me gusta mucho Bartis, y en cine Lucrecia Martel (“La Niña Santa”).
¿Qué fobias y miedos tenés? Fuiste estudiante de psicología, ¿Te analizás?
Me analizo desde chica. Creo que me dio las herramientas para que me pueda manejar y analizar las cosas desde otro lugar.
Después de un 2009 tan intenso: ¿Cómo se vuelve a la vida real?
Hacer un protagónico en una tira diaria, no es saludable a largo plazo. No me interesa ser solo una actriz de TV. Ganás mucho dinero pero tenés una vida complicada. Quizás cuando tenga una familia y gente que dependa de mi cambie de opinión, pero no lo sé. Mi papá nunca dejó de hacer nada que le gustara y prefería pedir plata prestada. La idea de hacerse millonario no le inquietaba tanto como lo que podía hacer artísticamente. Yo también prefiero que sea así.
