Domingo, 05 de Febrero del 2012

bs.As, Argentina
2009-06-03
Altavoz

La mayoría de los periodistas deportivos sólo respira fútbol, a lo sumo puede hablar de otros deportes y rara vez muestra inquietudes culturales amplias. Sólo a la hora de sumar amigos, ya no es gente tan limitada. Pero Víctor Hugo Morales pertenece a la minoría, y por eso nada mejor que su voz ilustrada y su opinión libre para hablar de ciertas cuestiones relacionadas al fútbol argentino.Txt Leandro Serjai. Ph Gianni Buono

En el mundo del deporte quedan poco periodistas dispuestos a analizar la esencia del juego y a reflexionar acerca de las decisiones dirigenciales que enmarcan cada disciplina. Basta prestar poca atención para resignarse a que las nuevas camadas de comunicadores prefieren mezclarse con los protagonistas a cambio de conseguir primicias, develar secretos de vestuario y tenerlos a disposición para asistir a sus programas a bromear “en vivo”. Todo a costa de banalizar los discursos. Del otro lado, casualmente, están los hombres más respetables del medio. Y entre ellos, un tal Víctor Hugo Morales. Ni más ni menos que el relator y periodista que le puso “la” voz al gol de Maradona a los ingleses (“barrilete cósmico, ¿de qué planeta viniste?”), que lleva más de 20 años ininterrumpidos haciéndose escuchar desde Radio Continental, donde hoy es director de Deportes, y que desde 2006 es uno de los 242 ciudadanos ilustres de la Ciudad de Buenos Aires, por resaltar sólo algunos detalles.

¿Hay vuelta atrás para esta nueva tendencia donde el periodista deportivo es amigo del protagonista?
No, es una cuestión generacional. Antes eso no pasaba. En este momento es un flagelo. Pero el que es bueno, el que realmente es periodista, comienza a alejarse del protagonista a medida que entra en terrenos más serios, porque quiere tener la opinión lo más libre posible. Normalmente, sucede que son amigos mientras no opinan, sino que sólo informan y hacen notas. Por otra parte, y con muchísimas excepciones, el jugador de fútbol es un muchacho de 20, 22 años, más cómodo con la pavada de las notas tontas que con una nota más o menos confrontativa y con un nivel intelectual que le presenta alguna exigencia. Entonces, se ha creado una especie de mundo bastante pecaminoso de amistades.

¿Quiénes fueron los pioneros de este flagelo?
No tengo idea. Creo que el medio en sí mismo, no hay gente culpable. El periodista, en realidad, es víctima de la banalización de la profesión. Yo no tengo periodistas que hagan de la estupidez una posibilidad, no lo permitiría. Donde los hay, es porque el medio no solamente lo pide, sino que también lo ambienta.

Son recurrentes tus cuestionamientos a la corrupción que existe en torno a la AFA como también tus críticas a su presidente, Julio Grondona. Sin embargo, ¿pensás que la culpa recae en su persona o en el sistema? Si viniera otro, ¿la cosa sería diferente?
A veces son tiempos a los cuales el hombre se corresponde, y no son ellos los que inventan. En consecuencia, Grondona es la circunstancia de haber estado allí cuando el mundo del fútbol cambió abruptamente por la llegada de la televisión y los derechos de transmisión. Yo creo que si no hubiese llegado la televisión, Grondona habría sido un buen dirigente, porque él, formativamente, en su entraña, no es un mal conductor según mi punto de vista. Pero después se convirtió en un hombre absolutamente rechazable. Para mí es el símbolo de todo lo que desprecio en la vida, y no solamente en el fútbol. Es la representación de la moral que yo abomino. Al mismo tiempo, si me preguntás si Grondona es el perverso que cambió todo esto, te respondo que no. Son movimientos y corrientes interpretadas por determinadas personas.

 

“El periodista, en realidad, es víctima de la banalización de la profesión. Si los periodistas hacen estupideces es porque el medio no solamente lo pide, sino que también lo ambienta”

 

¿El Estado debería intervenir en estas cuestiones?
Absolutamente. El Estado somos nosotros organizados para vivir un poco mejor. De hecho, ahora está interviniendo. ¿Por qué no lo había hecho antes? Porque no tenía esta coyuntura en la cual el Gobierno de turno está enfrentado con un grupo multimediático muy poderoso. Recién se está metiendo en algo de lo que debió ocuparse desde el primer día. ¡El fútbol es una estafa colosal, vergonzosa! Una maniobra pueril, ni siquiera inteligente. Un robo en tu cara. Y tiene ese derecho a intervenir porque el fútbol es un bien nacional, es una cuestión de interés nacional, no un coto privado de Grondona y los dirigensuchos que lo acompañan, porque casi ninguno de ellos despega de esa condición.

¿Hay algo rescatable que haya hecho la AFA en los últimos años?
Todo está teñido de inmoralidad. Debe haber un montón de cosas positivas sueltas, acaban de hacer una: los periodistas de televisión no van a entrar más a la cancha. Eso está bien, porque la presencia de los periodistas deportivos en el final de los partidos y del primer tiempo es una contribución a la imbecilidad general. No porque ellos sean imbéciles, sino porque el medio promueve que ese sea un momento imbécil. Por eso repito, el problema son los medios. Detrás de todo periodista idiota hay un jefe de medio que quiere esa idiotez. Ahora, ¿vale la pena elogiar este pequeño detalle frente a la tanta inmoralidad?



Después de tantos años y ver que las cosas no cambian, ¿nunca te sentiste cansado? ¿No te dan ganas de decir “basta, me dedico a otra cosa”?
Sí, muchas veces. Pero no de dedicarme a otra cosa porque esto es lo que sé hacer. Siempre uno puede operar positivamente. Por ejemplo, hay hospitales que rechazan personas que se van a morir para que las estadísticas no lo perjudiquen, pero un médico que ama la profesión va a intentar salvar una vida. Y uno como periodista puede salvar una conciencia, puede ilustrar positivamente a alguien. Esa sería mi meta, yo amo el periodismo. Por otra parte, como no hago sólo periodismo deportivo tengo como un alivio.

Más allá de ese amiguismo, ¿qué otros vicios encontrás en el periodismo deportivo argentino?

En general, hay una dejadez para seguir otros deportes. Se corresponde con una gran indiferencia por otra cosa que no sea el fútbol. Es decir, hay un alto porcentaje de periodistas deportivos a los cuales la vida les pasa por el periodismo deportivo, y concretamente por el fútbol. Son ajenos a otros bienes culturales, y torpemente, porque no perciben cuánto mejora el discurso y la calidad de un periodista en la medida que tiene interés hacia otras cosas de la vida, también muy nutritivas. Así que la dejadez intelectual es un mal del periodismo deportivo en general. De hecho, fijate que aquellos que tienen bagaje cultural marcan la diferencia. Hace falta un poco más de universalidad en las inclinaciones del periodista deportivo.

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