Domingo, 05 de Febrero del 2012

bs.As, Argentina
2009-03-20
Cultura Pop


Desde sus inicios allá por el año 2000, cuando Gustavo Cerati los eligió como “grupo revelación”, Entre Ríos estuvo en constante cambio. En lo que parece ser casi un estilo propio, fue renovando formaciones y refrescando su estilo. Pero algo ya empieza a perpetuarse, y ello es su lugar dentro de las bandas de culto del pop nacional.

Autor: Mariano Buren y Agustina Binotti – Fotos: Mariano Soulé

Después de un largo silencio que duró tres años, Sebastián Carreras y Gabriel Lucena volvieron a juntarse para continuar con Entre Ríos, aquella banda que habían formado en 2000. Pero salvo el nombre, ya nada es igual para este grupo acostumbrado a los cambios. Primero, estrenó voz, la tercera desde sus inicios (arrancó con Isol y le siguió Paula Meijide). Ahora, la encargada de tomar el micrófono es Rosario Ortega, ni más ni menos que la hija menor de Palito. Además, se sumó Romina D’Angelo con su particular forma de tocar la batería. Y finalmente, desde el estilo musical, y como resultado de esta nueva composición, giraron hacia un sonido menos tecno que plasmaron en su último trabajo, llamado como la banda: “Entre Ríos” (2008).

¿Es ya una filosofía los permanentes cambios de formación?

Sebastián: En los ‘80, no sé en qué momento, se entendió que el rock era una fórmula, y que cualquier cosa que atente contra esa fórmula estaba mal. Y hay grupos como Génesis o Pink Floyd que se alimentaron de eso, de cambiar integrantes y de la forma de tocar. Es parte de la dinámica de las cosas.

¿Por qué llama tanto la atención?

Sebastián: No sé. Tal vez, porque justamente se perdió la capacidad de valorar al rock a través de la innovación, la renovación o el cambio. Hoy a las personas se les pide que no cambien.

Llamar al disco “Entre Ríos” es una declaración de identidad, ¿por qué éste y no el primer disco?

Sebastián: Porque lo tomamos como una refundación. Tenemos ganas de empezar de nuevo. Además, porque nunca lo habíamos hecho: ¡hay que tener un disco con el nombre de la banda! (Risas). Producimos un disco para tocarlo en vivo y eso también es como empezar de nuevo en sentido de subirse a un escenario y cautivar al público desde ese lugar. No hay ninguna campaña de regreso. Nunca buscamos eso. Queremos consolidarnos con público propio. Hoy vivimos de un recuerdo, porque dejamos de tocar hace casi tres años. Hay un montón de bandas nuevas, hubo un cambio generacional. Hay que ver cómo Entre Ríos se inserta en esta escena. Tenemos que trabajar para demostrar que nos estamos esforzando, que no nos da lo mismo estar arriba que abajo del escenario.

¿Tiene una carga extra reemplazar a la voz de una banda?

Rosario: No. Yo no los conocía y justamente ese fue el lado positivo. No asociaba a la banda con una determinada voz ni con una forma. Para mí la voz es en gran parte la identidad, pero como ahora hay un silencio más crudo no fue una traba. Además, la voz que estaba antes quedaba muy bien porque era todo a máquina, ahora es distinto.

Gabriel: En realidad, cambió todo el mecanismo, entonces tampoco es tan contrastante. Porque nosotros también cambiamos. Ahora trabajamos sobre las canciones, la estética sonora se trabaja desde la voz.

Sebastián: Nos sorprendió de repente cómo se incorporaba la voz de Rosario a un sonido que nosotros ya habíamos diseñado y pensado para el disco. En función de eso, después hicimos más canciones para la voz de ella.

Que Quilmes haya utilizado en una publicidad la canción “No”, ¿les jugó a favor o en contra?

Gabriel: Creo que a favor, porque nos hizo ganar cierto público y cierto dinero.
Sebastián: A favor, pero dejó en claro que el grupo no estaba preparado para la cuestión mediática. De hecho, el grupo se desmembró. Cuando uno llega a cierto lugar o nivel de crecimiento tenés que estar muy convencido y ser leal a lo que hacés. Y en la formación anterior eso no pasaba.

Y si viene otra empresa en busca de alguno de los temas nuevos ¿repetirían la experiencia?

Sebastián: Sí mientras no haya que modificar algo. Aquella vez se cambia-ron unas palabritas en la primera vuelta, aunque no en la vuelta entera: la canción era la misma, no te dabas cuenta. Además, fue una oferta muy buena y muy respetuosa. Era difícil negarse. Pero si hoy nos propusieran cambiar un tema, dudo que lo hagamos. Estamos diciendo “no” a un montón de cosas.

Gabriel y Sebastián opinan que la banda tiene un espíritu femenino, ¿cómo se interpreta eso?

Romina: En realidad ellos hablan que la música, más que nada para Sebastián, es femenina. Como baterista, yo toco de una manera muy femenina, ya por el hecho de tocar con pocos cuerpos (por ahora solamente chanchas, redo y bombo, y de vez en cuando una pandereta). Como que hoy está muy de moda recargar, meter y meter. Y lo nuestro, al ir tanto a lo básico, hace que todo suene más, no sé si femenino, pero sí sensible.



LIBRO DE PASES

Tras ponerle su voz a la canción “Milagro”, que sería parte del repertorio de un disco en el que habría otros invitados, Rosario Ortega se sumó al grupo. Sebastián Carreras y Gabriel Lucena quedaron perplejos ante la voz de esta joven mujer, que se adaptaba perfectamente a la idea que ellos tenían para la banda. La menor del clan Ortega viajó a Europa para cumplir con su proyecto solista, volvió, grabó el disco y empezó a escribir su parte de la historia.

Romina D’Angelo pensaba partir hacia Barcelona para seguir un proyecto personal. Por entonces enfocada más en el mundo del teatro y la danza, recibió la invitación de los músicos para sumarse a la batería de la banda. Al escuchar el demo, desistió de su viaje y aceptó la propuesta con bombos y platillos

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