Lunes, 06 de Septiembre del 2010

bs.As, Argentina
2009-10-30
S.O.S Basura

¿Sabés a donde irá a parar esa pila de reloj que estás a punto de tirar? O que ese pequeño elemento puede contaminar más de 6 millones de litros de agua. Varias organizaciones intentan concientizarnos, pero hasta ahora pocos gobiernos han desarrollado políticas que protejan al ecosistema, de nosotros mismos. Txt. Aránzazu Muraca de la Torre

“Elijan algo y tráiganlo”, escuchamos y sin más, salimos a la calle. La primera consigna era tomar arbitrariamente un elemento que encontremos tirado por ahí. Cualquier cosa. Juntamos de todo, cucharitas, una percha, vasos y hasta un teléfono roto. Cuando cada uno tuvo su “desecho favorito”, nos invitaron a que inventemos una historia a partir de aquel. Había que escribir lo que sea, con el elemento como disparador. Salieron historias brillantes. Unas más que otras, claro.

Esa noche sucedió algo distinto, casi transformador. Todos esos desechos volvieron a ser protagonistas y por un rato, fueron funcionales otra vez. Por un momento, dejaron de ser sólo basura. Era 2008, cursábamos creatividad pu-blicitaria en Underground Argentina.

Si bien este relato no refleja literalmente la ideología que defiende el medio ambiente, sí lo explica de modo conceptual: Necesitamos hacer que lo que no sirve más, vuelva a tener alguna utilidad. Como dice Annie Leonard, fundadora y miembro de la Comisión Directiva de GAIA (Alianza Global por Alternativas a la Incineración) en el documental La Historia de las cosas, “estamos usando y tirando demasiada basura”. 


Frente a la cuestión ambiental, existe una veta emergente que ha crecido: además de responsable, cuidar el medio ambiente se percibe como una actitud cool”.

 

Esta no es la única cuestión que plantea el video recientemente estrenado en Buenos Aires para la comunidad de habla hispana. Además explica sin vueltas que el modelo de producción y consumo vigentes no sólo desechan recursos, sino también personas. Con un código simple, evidencia las deficiencias de este funcionamiento, e invita a reflexionar y actuar. Así, “The Story of Stuff” revela que la tasa mundial de rendimiento de material es del 1%. ¿Qué significa? que ¡el 99% de los recursos naturales que extraemos para producción, en seis meses se convierte en basura! El material, moderno y contundente, fue visto por más de 7 millones de personas en el mundo desde 2007, y llegó a ser tapa del New York Times.

En medio de una problemática compleja, la cuestión de la basura es simple de entender: es demasiada y no hay lugar. Basta con calcular que sólo para generar la bolsa de desechos que hoy sacás de tu casa, antes se produjeron setenta bolsas iguales. Los desperdicios que producimos tiene dos destinos: o se llevan a basurales, o se queman y también terminan en basurales. Obviamente, ambas alternativas son riesgosas; quemar basura libera contaminantes al aire y genera dioxina: la sustancia sintética más toxica conocida hasta hoy. ¿Se puede detener la principal fuente generadora del mayor tóxico conocido sólo con dejar de quemar basura? Ahora se entiende mejor la sigla GAIA “Alianza Global por Alternativas a la Incineración” ¿no?

Por su parte, Gonzalo Girolami, jefe de prensa de Greenpeace, hace foco en la problemática, señalado los dos actores claves: industrias y gobiernos. Dice que “las empresas deben hacerse cargo de reducir al mínimo los residuos y los pasivos ambientales de los productos que vuelcan al mercado”, y habla de la necesidad de regulación, “los gobiernos deben controlar y exigir planes de producción limpia y de responsabilidad extendida del productor”.

Las diferentes organizaciones no gubernamentales trabajan localmente impulsando el cumplimiento de la ley “Basura Cero” en la Ciudad de Buenos Aires, que fija un cronograma para reducir progresivamente la cantidad de residuos que la ciudad entierra. Y claro, para lograr “enterrar menos basura” no hay que hacer otra cosa si no “generar menos basura”. ¿Cómo? “Incorporando programas para reducir la cantidad y toxicidad de los desechos que se generan, separar los residuos en origen, reutilizarlos y reciclarlos”, explica Cecilia Allen, coordinadora de GAIA Latinoamérica.

 


“La Ley "Basura cero" fijará un cronograma para reducir las toneladas de residuos que entierra la ciudad a diario”.

Eco moda

Además de los gobiernos, las industrias, las ong’s y los ciudadanos, hay un elemento transversal que tiene gran participación en este juego: la publicidad.

Frente a la problemática ambiental, existe una veta emergente que en estos últimos años ha crecido: además de responsable, cuidar el medio ambiente está comenzando a percibirse como una “actitud cool”. Dauquén Chabeldín, creativo de Leo Burnett Argentina, habla sobre esta tendencia y comenta que “así como a base de repetición y buenas ideas se ponen de moda frases, canciones, gestos, pasitos de baile; creo también que por repetición y mensajes bien construidos se puede poner de moda la conciencia ecológica”. Ahora, el cuestionamiento pasa por si el carácter “fugaz” de la moda puede contribuir realmente a generar conciencia a largo plazo, o solo será un mensaje que termine allí, donde finaliza una campaña.

Cada vez se ven más productos de diseño “eco-friendly” y aumenta la asociación de éstos con un perfil de pensamiento vanguardista. Este es el caso de La Otra, un proyecto independiente de carteras y accesorios realizados a mano con papel de revistas plastificadas o las muchas marcas que optan por sumar a su merchandising bolsas “ecológicas”.

“Este nuevo mensaje de las marcas va a ser algo más que una adhesión momentánea, dependiendo del tipo de comunicación que se use”, define Federico Schwalb, creativo de FOX, y agrega que “así como hay campañas que logran meter un desodorante, un auto o un chocolate en la cabeza de un consumidor, ‘el cuidado del medio ambiente’ es un producto".

Sin dudas, la capacidad que tiene el público joven para incorporar mensajes y hábitos nuevos, puede capitalizarse a favor de la causa. “Lo interesante sería que la marcas prolonguen los mensajes “eco-friendly” a lo largo del tiempo, que no hagan comerciales o acciones aisladas, que construyan”, dice Dauquén y plantea que “una marca que se preocupa siempre por el medio ambiente es mucho más sólida que una que se ocupó sólo una vez. Eso la gente lo percibe”.



La clave

Sabemos entonces que, por más que reciclemos toda la basura que generamos en casa, nunca llegaríamos a resolver la cuestión de fondo. Por lo tanto, ¿cuál sería nuestra intervención efectiva en la causa? El planteo de participación del público de Greenpeace para “promover cambios en políticas estructurales a nivel global a partir de la presión sobre empresas y gobiernos”, parece apuntar donde más se necesita. GAIA se suma y dice “que las personas informadas y dispuestas a organizarse pueden lograr enormes cosas”.

Informarse, estar atento, ser crítico. Por ahora, parecería que la clave pasa por pensar. Paradójicamente, de todas las posibilidades de acción, ésta puede parecer ser la más pasiva. Quizás para hacer mucho, no siempre haya que moverse demasiado. Se puede estar quieto y pensar. Se puede también con un sólo dedo googlear Greenpeace y estar atento a lo que hace falta.

Habrá que estar acá para ver cómo sigue. Cómo seguimos, todos. Porque finalmente, no se trata de otra cosa que de darle lugar a la pulsión de vida. De darle más lugar. En el mejor de los casos, la suma de cada movimiento imperceptible, puede que resulte bien. 

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#47
DIEGO TORRES

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