Forman parte de un grupo, cada vez menos selecto, de creativos que ve necesidades o problemas, y se las ingenia para encontrar soluciones posibles. Sus desarrollos se venden en todo el mundo, aunque la mayoría prefiere el anonimato. Inventores: ¿Genios o curiosos? Txt. Florencia Guerrero.
Hace un par de años, la prensa se revolucionaba con la noticia, un argentino de 13 años se alzaba con la medalla de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). De este modo el pequeño Alejandro Pacagnini gracias a creaciones tales como un calentador de bolsillo, un nuevo envase para disponer mayonesa y mostaza en las hamburguesas, un generador de gas orgánico, entre otros; desnudaba un movimiento de creativos que se mueve a la sobra, pero crece día a día.
En nuestro país, se registra un promedio de 7 mil patentes por año, el 40 por ciento de ellos corresponde a presentaciones originadas por inventores locales. Esta proporción es la mayor en Iberoamérica, y además colocan a la Argentina en el puesto 14 a nivel mundial.
“Hay que desmitificar la creatividad, está sobrevaluada. Desde el momento en que los creativos se denominan así, parecen tener un status superioridad y eso no es real”. Marcelo Sapoznik
¿NACEN O SE HACEN?
Históricamente imaginados como personajes excéntricos, introvertidos y de inteligencia superior, a los inventores se los ha creído por mucho tiempo un selecto grupo de seres de otro planeta, dotados de virtudes especiales, casi sobrenaturales. Tal vez para contrarrestar esta creencia, hoy se dictan innumerable cantidad de programas que capacitan y en algunos casos promueven a que cada uno encuentre el inventor que lleva a dentro, y aunque parecen permanecer ocultos, los que se vuelcan a esta actividad creativa, son cada vez más.
Algunas estadísticas señalan que en la Argentina existen alrededor de 3 mil inventores, de los cuales aproximadamente 45 son profesionales, y el resto representan al amateurismo. Eduardo Fernández, director de la Escuela Argentina de Inventores (EAI) profundiza sobre las diferencias entre unos y otros, “los inventores profesionales que desarrollan proyectos, generan patentes de invención, y carean PyMEs de base tecnológica con real valor para la sociedad, sólo representan el 1,5 por ciento, el 98,5 restante son inventores amateurs, que no pueden o no saben llevar a la práctica sus ideas”.
En un sentido similar, Marcelo Sapoznik, que es titular de la carrera de diseño en la UBA y desde hace unos años dicta el curso de posgrado “Creatividad”, propone buscar herramientas para desarrollar la capacidad de crear, pero afirma que cualquier puede hacerlo. “Creo que hay que desmitificar la creatividad, está sobrevaluada. Desde el momento en que los creativos se denominan así, parecen tener un status superioridad y eso no es real”, para él cualquier tienen la posibilidad de desarrollar esta facultad sin estar en una burbuja ni ser un “tocado por la barita mágica”.
Otro mito que los expertos pretenden abolir es el que asegura que “las personas creativas tienen inteligencia superior”. “Hay personas inteligentes que no crean nada y a la inversa- explica Sapoznik-. Tampoco se trata de una capacidad heredada, sino que es cuestión de desarrollar capacidades, estar informado y prepararse”.
ESOS CLÁSICOS
Dulce manjar. Entre los más conocidos logros de la creatividad nacional, el dulce leche ha conseguido un lugar de honor. Aunque no hay fecha cierta que dé cuenta del día en que fue patentado, algunas hipótesis datan de los tiempos la Confederación, cuando Juan Manuel de Rosas y su primo Juan Lavalle se aprestaban a firmar un acuerdo en la estancia del primero en Buenos Aires. Por un descuido de una empleada que olvidó la leche con azúcar en el fuego, al regresar encontró una sustancia más espesa y dulce. Cuenta la leyenda popular que el sabor de esa pasta gustó mucho a Rosas que lo convidaba a todos sus invitados.
Ponele la firma. Otra exitosa invención fue el de Lazlo Biró en 1938. Periodista de profesión, había llegado desde Hungría para asilarse en Argentina. Aquí presentó el prototipo de la birome que en 1951 el barón naturalizado francés Marcel Bich le compró. Según la historia, el bolígrafo en sus comienzos costaba entre 90 y 100 dólares, pero con el correr del tiempo se abarató, gracias a su popularidad.
El Bondi. Para hablar del origen del colectivo, hay que retroceder a los años ´20 en el siglo pasado cuando en Buenos Aires los taxis eran impagables para la mayoría. Ante la necesidad de abaratar los costos, los choferes que pasaban horas parados porque nadie contrataba sus servicios, decidieron llevar a varios pasajeros en un mismo vehículo, con un costo inicial de 20 centavos. Según se ha sabido, el primer servicio de colectivo iba desde Plaza Primera Junta, en el barrio de Caballito, hasta el barrio de Floresta, donde con el tiempo se instaló un monolito que recuerda ese suceso histórico.
"En la Argentina existen alrededor de 3 mil inventores, de los cuales aproximadamente 45 son profesionales, y el resto representan al amateurismo".
PENSAR PARA CAMBIAR
Por muchos años, Mirta Facsi y Luis Pittau formaron un equipo prolífico en cuestión de inventos. Hoy, que ella ya no está, Luis recuerda el valor que tuvo su compañera de la vida, en la generación de uno de los inventos nacionales más premiados en todo el mundo.
Tal vez el EMIUM haya surgido por la militancia de esta pareja en la asociación "Vecinos Sensibles de Palermo", en la que alentaban la detección y resolución de problemas comunitarios buscando mejorar la calidad de vida, la solidaridad, la ecología y la seguridad. Luis lo explica, “el proyecto comienza porque veíamos algo que nos molestaba y quisimos cambiarlo. En una oportunidad estábamos de vacaciones y nos dimos cuenta que a nuestro paso, había cientos de envases que corrompían la ecología de los lugares que visitábamos, quitándoles su belleza natural y dañando el Medio Ambiente. Entonces pensamos ¿qué hacer? Y se nos ocurrió el EMIUM”, un envase modular que se convirtió en poco tiempo en producto más elogiado, recibiendo entre otros, la medalla de oro de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, además de ser elegido entre los 100 productos que cambiarán el mundo en el nuevo milenio. La prueba de su efectividad está en que además de ser usado para arrojar residuos, en México se fabrican casas con estos módulos creados en nuestro país.
LA INVENCIÓN EN LA ARGENTINA
inventoresArgentinos
Antes sin fecha- El dulce de leche.
1891 - Sistema para de huellas digitales.
1914 - La transfusión sanguínea con sangre almacenada.
1928 - El colectivo.
1930 - La pelota de fútbol sin costura y con válvula de seguridad.
1938 - El bolígrafo.
1983 - Semáforo para ciegos.
1997 – Envase ecológico EMIUM.
2007 - Método para producir "pop corn", light en microondas.
2009 – Pastillas Soft Gel.


