Por placer o necesidad económica, miles de jóvenes estudian y trabajan. Especialistas en Recursos Humanos y psicólogos opinan, ¿todo depende la carrera y la motivación personal? Txt Celina Abrehu.

Empecé a trabajar porque quería independizarme de mi familia, además necesitaba definir qué estudiar. En mi caso, me ayudo mucho a decidir el futuro”, comenta María de los Ángeles Mi-cceli, de 28 años, recientemente recibida de Trabajadora Social. Es uno de los tantos casos de personas que a diario se debaten entre la decisión de dedicar sus días totalmente a estudiar, o además insertarse en el temido mercado laboral.
De un estudio pormenorizado, surge que existen diferentes perfiles y entra mucho en juego la cuestión de la necesidad, para definir una postura: están aquellos que deciden priorizar el ingreso económico, y dejar de lado el desa-rrollo profecional. “Yo trabaje desde muy chico, ya que tenía que ayudar a mi mamá y a mis hermanos. No me arrepiento y ahora de grande retome la facultad” explica, Enrique Vilche a los 32 años. Como él, muchos deciden suspender sus estudios superiores por unos años, para retomarlos nuevamente. El principal inconveniente que enfrentan es la falta de práctica, sumada a tener que mantener las dos actividades, lo cual representa un gran desafío que cuesta sostener.
Noelia Vella, de 28 años es estudiante de Comunicación Social de la Universidad de La Plata y trabaja en el Ministerio de Planificación de la Nación, está segura de que el mix de actividades le sirvió mucho para crecer profesionalmente. “Empecé a trabajar mientras estudiaba -cuenta-, lo hacía por experiencia más que por necesidad. Y aunque eso influyó en que "colgué" las materias, después con el tiempo el trabajo se me hizo necesidad para independizarme, y haber crecido en mi trabajo fue muy bueno. En mi caso, creo que en un puesto la-boral te suma la experiencia, más que un titulo, pero claro que los dos son necesarios”.
La realidad es que los estudiantes de hoy no están en la misma situación que sus padres y, menos aún, la de sus abuelos. La marcada inestabilidad afecta directamente el poder adquisitivo y eso no es un dato menor a la hora de definir qué hacer. Estudiar ya no es suficiente para una gran masa, que cada vez más necesita de un ingreso para poder continuar educándose.
La marcada inestabilidad afecta directamente el poder adquisitivo y eso no es un dato menor a la hora de definir qué hacer. Estudiar ya no es suficiente para una gran masa, que cada vez más necesita de un ingreso para poder continuar educándose.
Experiencia, como decía mi abuela
Varias décadas atrás, la situación era otra. Estudiar, solo era para una cierta elite, aunque en realidad en otros países de América Latina continua esta tendencia relacionada con el acceso de algún sector social a continuar sus estudios. En esos casos, ocurre cada vez con más frecuencia que cientos de jóvenes abandonan su país para continuar estudiando. “Yo me vine de Colombia para poder cursar la carrera de psicología, ya que para mis padres era más económico, porque la educación en Argentina es gratuita” asegura Jenny Pérez, de 24 años, que además se contagio de la vorágine de la ciudad y trabaja en una empresa de ventas de café, mientras reside en el país.
No hay que perder de vista que muchas veces, realizar ambas cosas puede ser una gran carta de presentación. “Sin lugar a dudas la experiencia a la hora de conseguir trabajo es fundamental, y se la obtiene casi exclusivamente trabajando. Por otro lado, la realidad laboral actual es bastante exigente, difícilmente se encuentran trabajos calificados por medio tiempo. Así que de muy poco sirve estudiar abogacía y trabajar en una casa de comidas rápidas, seguramente ayudará al financiamiento de la carrera, pero no aportará un valor de aprendizaje adicional”, define la licenciada en Recursos Humanos, Gabriela Guerrero, cuyo trabajo reside en las búsquedas de candidatos para trabajar en la productora televisiva Pramer TV.
“Conozco muchos chicos y chicas de dife-rentes países latinoamericanos que vienen a estudiar a Argentina, y la verdad es que, aunque no lo creas, un título universitario argentino vale más que uno de Colombia, por ejemplo. Pero también ocurre que una vez en este país tenemos que trabajar de lo que sea para que sean más livianos los gastos de nuestros padres. Igualmente, muchos vienen a probar suerte y de paso aprovechan para estudiar”, aporta Jenny, que asegura que al terminar sus estudios seguramente se quede a ejercer su profesión en Buenos Aires.

Datos otorgados por el Ministerio de Trabajo. Dirección General de Estudios y Estadísticas Laborales. Sobre un total de 8.000 personas entre 18 y 30 años según condición de actividad y asistencia al sistema educativo. Fuente: DGEyEL - SSPTyEL, en base a datos de EPH (INDEC).
Además hay que sumar al ciclo superior, la capacitación de posgrado, tan mentada y exigente por estos días, como para implicar un verdadero problema a la hora de combinar estudio y trabajo, aunque si se saben desa-rrollar en equilibrio, resulta un arma fundamental para el desarrollo profesional. Según la licenciada Mariela Ficarra que actualmente pertenece a una importante multinacional de recursos humanos, “Hay profesionales que exigen una carrera de especialización. De por sí, estudiar y trabajar trae aparejadas virtudes y desventajas, porque se alargan los tiempos de estudio y finalización de la carrera, perdiendo muchas materias regulares, horarios de cursada, entre otras cosas. Por otra parte, entre las ventajas podría decirse que ante el mercado laboral competitivo al que nos enfrentamos hoy, hacer el combo, ayuda a tener un valor agregado importante”.
“Ahora estoy terminando la licenciatura en Turismo en la Universidad de Quilmes, y sigo trabajando, por lo menos a mi me rinde. Estoy en las últimas materias y ni bien termine, me pongo hacer una maestría en Relaciones Internacionales. Hacer todo no es imposible, el secreto está en ser organizado, para que las cosas marchen, hay que ser cuidadoso con los tiempos”, explica Mauro Gómez que estudia y trabaja en la cadena de hoteles Loi Suites WS.
Hay que sumar al ciclo superior, la capacitación de posgrado, tan mentada y exigente por estos días, como para implicar un verdadero problema a la hora de combinar estudio y trabajo, aunque si se saben desarrollar en equilibrio, resulta un arma fundamental para el desarrollo profesional.
Opciones de mercado
Antes se asociaba “estudiar” con “hacer una carrera universitaria”, hoy la cosa es diferente, porque todos los oficios y trabajos exigen una capacitación o preparación profesional. La psicóloga Silvina Sinatra (M.N. 26.705), considera que “es importante que tanto el trabajo como el estudio despierten nuestra motivación, componente importante a la hora de desempeñarnos en ambos espacios con ganas y entusiasmo”.
En este punto, deberíamos pensar si en tiempos de estudio ¿se puede trabajar full time o solo medio tiempo? Son muchos los que se hacen esas preguntas. Según la licenciada Guerrero, a la hora de insertarse al mundo laboral se debe tener en cuenta que las pasantías rentadas que ofrecen las empresas cumplan con la ley 26.427 que se promulgó en 2008, que actualmente es conocida como la Ley de Pasantías. “Actualmente las compañías pagan a los pasantes asignaciones estímulo que van desde los $1.000 a los $1.500 máximo, por 4 horas de trabajo diarias. Difícilmente ésta asignación logre cubrir los gastos de transporte, material de estudio, y en el caso de universidades privadas una cuota mensual. De este modo el tope horario de cuatro horas semanales, desvalorizó a las pasantías tanto para las empresas como para los estudiantes que si bien valoran el contar con una buena cantidad de horas disponibles para estudiar, reciben a cambio una asignación que no logra cubrir las expectativas básicas”, explica.
En cualquier caso, la demanda parece seguir el camino de la necesidad. Cada año miles de jóvenes entre 18 y 30 años entran, simultáneamente al mercado laboral, mientras deciden qué carrera de grado realizarán. Todos estamos vinculados con estas decisiones en las que debemos tomar en cuenta ¿Qué hacer? ¿Cuánto tiempo? ¿Cómo? Para que nuestra definición sea acertada, lo que principalmente debemos tener en cuenta es la prioridad que le daremos a cada actividad. Lo demás se ve con algo de tiempo y organización.

