Se publicaron y dijeron tantas cosas sobre la comida afrodisíaca que al final no se sabe bien si lo que excita del plato que induce al deseo carnal son sus ingredientes, altamente calóricos, o toda la parafernalia que se arma alrededor. ¿Pero existen realmente estas recetas mágicas? Estudios científicos determinaron que no hay relación entre la excitación sexual y la ingesta de ciertos alimentos, lo que sí existe son comidas de gran valor energético.

Históricamente, el hombre ha experimentado con alimentos mágicos para aumentar su potencia sexual o bien para cautivar a su pareja. Muchos son sólo un mito, otros guardan un enorme prestigio otorgado por su presunta eficacia. Lo cierto es que el efecto que produce ingerir comida afrodisíaca no es el mismo en las todas personas y que estas alternativas no dejan de ser sólo un elemento creativo para lograr una vida sexual plena.
Está comprobado que la comida afrodisíaca no basta por sí sola, sino que a-penas es un ingrediente que debe estar acompañado por otros condimentos, principalmente una buena compañía. Los platos que estimulan el apetito sexual no hacen milagros: si el amor, la atracción física o las ganas están ausentes, es en vano dejar todos los esfuerzos en la mesada de la cocina.
Pero además de una adecuada combinación de ingredientes, es necesario medir las porciones. El chef Francisco Martínez sostiene que el equilibrio es importante: “Si uno disfruta de un desfile de platos, acompañado de dos botellas de vino, no hay organismo en el mundo que pueda dedicar lo que resta del día al ejercicio amoroso”. Después, agrega: “La cocina está llena de sentidos y tiene que ver con la magia que uno genera a su alrededor. Como los encuentros eróticos, es una fusión de colores, aromas y texturas”. Martínez considera que la decoración, la iluminación y la música también son fundamentales para alimentar el deseo.
Hay afrodisíacos que funcionan por analogía. Por ejemplo, las ostras tienen forma de vulva, y el espárrago de falo. Otros por asociación, recuerdan a algo erótico. Y algunos por sugestión: un caso sería creer que comer el órgano viril de un animal da fuerzas.
Ya con la atención puesta en el sentido auditivo, se podría asegurar que cualquier cosa dicha en francés parece afrodisíaca. No es lo mismo comer hongos con ajo, que “champignons a la provencale”.
En definitiva, ningún plato será suficiente sin una alta cuota de inventiva, el afrodisíaco más poderoso. Entonces, la mejor receta es, sin dudas, una buena dosis de fantasía, algo de cariño y mucha seducción.
LOS INGREDIENTES DEL AMOR
Son varios los alimentos a los que se les atribuye un poder afrodisíaco:
Chocolate: su fama tiene dónde sustentarse. El cacao posee un alto efecto revitalizante y tiene teobromina, un componente para paliar el cansancio y estimular la mente.
Higo: es considerado desde la antigüedad como uno de los alimentos sagrados asociados al amor físico. Se lo reconoce afrodisíaco por su forma y color. En algunas partes llaman higo a la vulva.
Nuez: ayuda a retrasar la eyaculación, mientras que la canela enciende pasiones, especialmente en las mujeres.
Uvas: también relacionada a los pla-ceres, son infaltables en cualquier tipo de orgía.
Miel: es rápidamente absorbida por el flujo sanguíneo y genera efectos de potencia de manera inmediata.
Hongos: por su aspecto, color y olor, remiten a la cabeza de un pene atrofiado, muy atrofiado.
Apio: tiene un efecto estimulante que se incrementa si se toma su caldo.
La trufa: también llamada testículo de la tierra, tiene olor y sabor intenso, indispensable en la cocina francesa.
Ajo: una pizca. Genera ardor en todo el cuerpo y aumenta el deseo. Eso sí, es básico que en la pareja lo ingieran ambos: es fatal para el aliento.
Es importante no comer lechuga antes de la relación sexual. Anula toda excitación y adormece el deseo. En cambio, la banana otorga fuerzas para seguir una y otra vez.
Pero ningún alimento es milagroso. No hay órgano más poderoso para estimular los sentidos que el cerebro. Buen provecho para todos y ¡a comerla!
