Comenzó a tocar la guitarra a los 5 años, y pensó en ser sacerdote. Hoy con 15 Emmys y 2 Oscar parece haber encontrado un momento de reposo espiritual, aunque no en lo que a agenda se trata. Una bodega, Terraplén, Bajofondo y muchos sueños por realizar.
Txt Florencia Guerrero / ph Mariano Michkin

Irradia una energía incomparable. Como si su “mejor momento” no fue-ra este. No. Como si fuera todo el tiempo en el que está con amigos que lo hacen sentir igual que en el hogar. Tal vez lo piense, él que llama “hermano” a León Gieco, y se asocia con su gente querida en proyectos, dónde también suma a su familia.
A Gustavo Santaolalla siempre lo guió su búsqueda espiritual, eso está tan claro que casi no hace falta recordar que con solo 16 años lideraba Arco Iris, una banda de rock folklórico, que grabó en total 11 discos, entre 1969 y 1988, donde además de hacer música se realizaban estudios comparativos de las religiones. No podría despegarse de esa necesidad, aún cuando luego partió para formar Soluna, con los que cantaba “sabes acaso lo que es vivir por la mitad”. Él no, “nada a medias”, parece su lema. Con un historial que guarda 15 estatuillas del Emmy y dos premios Oscar, uno en el 2006 por la banda sonora de la película "Secreto en la montaña", y al año siguiente, por "Babel".
Lo apodan "El Gurú", y con ese temple está aunque en unos días tendrá presentaciones por Terraplén, una nueva banda que produce, seguirá mostrando en sociedad su nueva bodega y trabajando con Bajofondo. “Yo fui muy resistido por no ser un músico académico”, dijo durante la charla en la que además aseguró “la gente cree que soy mi-llonario, eso no es verdad”.
¿Cómo son tus vueltas a Buenos Aires?
Siempre la paso bien, aunque hay muchas cosas para hacer permanentemente. Pero aquí veo amigos, estoy con gente que quiero. Es muy bueno volver.
¿Dónde te reconocen más, en Hollywood o en Buenos Aires?
¡Acá! Eso es raro para mi. Me felicitan y eso es muy lindo. También me gusta tener cierta privacidad, allá hay mucha gente muy talentosa y premiada.

¿Cómo llega un productor premiado internacionalmente a comprar una finca y ponerse a hacer vino?
En realidad es un sueño que tengo hace mucho. Empezó con un viaje de fin de curso en Mendoza y me enamoré del lugar. Yo ya había comenzado como artista en Arco Iris, y uno de los lugares que visitamos fue el Parque San Martín, que es enorme (allí se hace la fiesta de la Vendimia), ese día pensé “yo voy a tocar en este lugar”. Luego volví con Arco Iris, con Soluna, pero recién este año toqué en ese escenario ¡después de tanto tiempo cumplí mi sueño! Luego me mudé a California, que tiene mucho que ver con Mendoza, por el clima. En 1985 vengo a Argentina a hacer “De Ushuaia a la Quiaca”, con León (Gieco), y ahí conocí a Alejandra mi mujer, a partir de ese tiempo desarrollé una afición al vino que nos fue llevando a este proyecto.
“En Arco Iris viví una vida monástica, practicaba el ascetismo, es decir que a los 17 años no fumaba, no tomaba alcohol, y no tenía relaciones sexuales”.
¿Es verdad que a tu mujer la conoció siendo su jefe?
¡Claro! Ella es fotógrafa y yo era productor de un espectáculo con León, así que la contraté para ese proyecto, y los proyectos terminaron siendo otros, diversos. Una familia ni más ni menos, y todo lo demás (Risas).
¿Alguno de los vinos lleva tu nombre?
No, y no creo que ocurra en lo inmediato. Si alguna vez eso ocurre, será porque lo pondrán mis hijos o mis nietos, porque tengo mucho respeto por quienes hacen este trabajo por generaciones, y creo que para que un vino lleve tu nombre tenés que ganártelo con creces.
Paralelamente, estás produciendo a Te-rraplén, seguís con Bajofondo, estuviste en los escenarios locales por los festejos del Bicentenario ¿La palabra para definirte es Pasión?
No se, las cosas fluyen, pero detrás hay mucho trabajo. No lo entiendo ni yo. La gente me pregunta como llego con todo, y ni idea. Es como un caos organizado, siempre estoy en un proceso en diferentes estados, algunas se van concretando, otras demoran años hasta que un día se concretan. Suelo esperar que una idea que sea buena me permita encontrar a la gente que sea la correcta para con-cretarlo, el tiempo, el dinero.
¿El dinero es un ítem que tenés en cuenta?
¡Claro! Es un tema, la gente cree que soy mi-llonario y la verdad es que no. Mi familia me banca, hace tres años me quiero mudar de mi casa de Los Ángeles y no lo puedo hacer por este proyecto del vino. Se tienen que dar las cosas. A veces cuando sentís que hay una fuerza que se opone a lo que querés hacer, es mejor esperar que esa fuerza se debilite y avanzar con resoluciones. Hay que saber cuando avanzar y cuando no, pero no desecharlo. No hay que perder los sueños, tienen que seguir estando. Yo tengo muchas cosas que quiero hacer.
¿El interés de mudarte tiene algo que ver con que por la cantidad de premios que has logrado ya no entras en la actual?
(Risas) No es para tanto.
“Yo fui muy resistido por no ser un músico académico, aunque me correspondía recién con el segundo Oscar pasé a integrar la Academia cinematográfica de Hollywood”.
En serio, ante tantos galardones ¿Porqué seguir con la misma energía o más?
Porque nunca hice nada por los premios. Si llegan los festejo y los celebro porque ratifican que lo que estoy haciendo conecta con la gente, pero nunca me motivó ni el dinero ni los premios para hacer mi trabajo.
Cuando de pronto vienen estos momentos en los que se habla con la prensa, yo también me pregunto “¿Porque no parás un cacho hermano?”, y finalmente creo que si me paro pierdo el compás.
¿Tuvo algo que ver en tu desarrollo profesional el disciplinamiento que alcanzaste durante tus tiempos en Arco Iris?
Creo que sí. Siempre prioricé esas búsquedas relacionadas con poner un objetivo y cumplirlo, ser ordenado y hacer el trabajo necesario para obtenlo. es algo que me sirvió mucho. En Arco Iris viví una vida monástica, practicaba el ascetismo, es decir que a los 17 años no fumaba, no tomaba alcohol, no tenía relaciones sexuales. Era como un monje, muy disciplinado, creyendo y haciendo consecuentemente.
¿Cuándo cambió eso?
Spongo que fue cuando encontré que no era el camino que quería, además yo discrepaba con ciertos principios de ese grupo, que no era solamente una agrupación musical, sino trabajaba mucho con la espiritualidad. Yo desde muy chico tuve una búsqueda espiritual, a los 5 años tocaba la guitarra, y pensaba en ser acerdote, pero a los 11 tuve mi primera crisis espiritual y me separé de la Iglesia Católica.
¿Por qué?
Principalmente porque me plantee ciertas cosas. Yo decía, “si Dios es infinitamente bueno, ¿porqué existe el castigo eterno?, si además es todo poderoso, no puede existir el Cielo y el infierno, y si eso ocurre, ¿no será que el diablo es un empleado de Dios?”. Muchas preguntas que no podían responderme.Todo eso a los 11 años.
Un niño precoz…
Cuando se lo conté al cura, llamó a mis viejos y se armó un quilombo mayor. Mi viejo que era un capo me dijo que si no lo sentía, no hiciera nada. Fue muy importante esa actitud que tuvo mi papá, porque me dio libertad para elegir y creo que de ese modo logró agrandar mi certeza de que hay que creer lo que se hace.

“La gente cree que soy millonario y la verdad es que no. Mi familia me banca, hace tres años me quiero mudar de mi casa de Los Ángeles y no lo puedo hacer por este proyecto del vino.”
¿Hoy seguís buscando?
Sí, pero tengo mi camino. Se dan las instancias y las circunstancias para realizar la conexión. En un ascensor, en un taxi en la calle (risas). Además esto lo comparto con todos con los que me rodean. Nosotros en casa siempre damos las gracias, cada uno agradece, no sabemos bien a quién, pero simplemente por tener un plato de comida y estar juntos.
¿Qué pasaría si alguno de tus hijos decidiera ser cura?
Se lo cuestionaría, porque creo que son más inteligentes que eso, ya tuvieron oportunidad para ver las cosas de otra manera. Igualmente es real que cada uno es hacedor de su propio destino, en ese sentido respetaré a cualquie-ra de ellos en sus determinaciones, aunque unos siempre opine como padre, sabe que sabrán qué hacer.
¿Volvés a Palomar de vez en cuando?
¡Sí, claro! Vuelvo a mi ciudad y hace tres años que quieren hacer un día especial, una fiesta para mi. He estado complicado por el tiempo, pero ese premio lo voy a ir a buscar.
Participaste de los Oscar desde adentro, por ser miembro de la Academia ¿Cómo viviste el premio a “El secreto de sus ojos”?
Feliz, yo la voté. Siempre creí que tenía buenas posibilidades.
No fue fácil llegar…
Si no fuera excelente no hubiera llegado. Es difícil, pero ocurre bastante, yo fui muy resistido por no ser un músico académico, para ser miembro de la Academia de Ho-llywood te tienen que presentar dos artistas de tu rama, y te evalúan. Cuando ganás un Oscar vas directamente a la etapa de evaluación. Después de haber ganado el primero, me mandaron una carta diciendo que no me aceptaban como miembro, al año siguiente cuando gané el segundo fui a uno de ellos en medio de la ceremonia, lo agarré del brazo y le pregunté “¿Ahora pertenezco?” No tuvo opción.
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¿Cuál es el principal rasgo de tu carácter?
Pensativo
El don de la naturaleza que te gustaría poseer
Calma
Tu estado de ánimo actual
Alegría
Lo que más detestas
La maldad
¿Qué harías en 24 hs de impunidad?
Música y relax
¿Con que te gastaban en el colegio?
con que era muy tranquilo
¿Qué te enciende espiritual, creativa o emocionalmente?
Un fogón con amigos
El objeto que eliminarias del mundo
La violencia
Tu principal defecto
hago mil cosas a la vez
La profesión que nunca ejercerías
Cura (risas)
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