El 2009 empezó con un panorama desalentador en términos económicos. En los medios abundan las noticias de bancos y empresas que cierran sus puertas, como también las de despidos masivos en grandes compañías. Mientras el año recién está entrando en calor, le pedimos algunas explicaciones a Marcelo Zlotogwiazda, uno de los periodistas que mejor se expresa sobre estos temas engorrosos.

ph Mariano Soulé
Periodísticamente hablando, Marcelo Zlotogwiazda es uno de los hijos prodigios de Jorge Lanata, a quien acompañó en la redacción de Página 12, en el mítico programa de televisión “Día D” y en la creación de la Revista Veintitrés, de la cual todavía integra su staff. Sin embargo, no caben dudas que “Zloto” ya no necesita tutelas. Su claridad para comunicar las noticias más relevantes del ámbito económico y su transparencia conceptual a la hora de opinar sobre estos temas le abrieron un lugar entre los re-ferentes del periodismo argentino. Amigo inseparable de Marcelo Tenembaum, hoy lo tiene de compañero en el aire de Mitre en “Primera mañana” (lunes a viernes a las 6) y en la pantalla de TN en “Palabras más, palabras menos” (martes a las 23). Entonces, es evidente que el grabador de WATT está frente a la persona indicada para hablar de esta crisis que está tan de moda. Y si bien a muchos puede resultarle algo aburrido, vale la pena hacer un esfuerzo de vez en cuando.
¿Cuáles son las causas y consecuencias de esta crisis económica?
A grandes rasgos, la crisis internacional es producto de que la mayor economía del mundo, los Estados Unidos, aunque no únicos responsables, vivieron durante muchos años de un exageradísimo endeudamiento. Y se generó así una burbuja crediticia descomunal, en particular dentro del mercado inmobiliario. Pese a las advertencias, la situación se descontroló: había endeudamientos imposibles de pagar. Cuando se tomó conciencia de lo que hasta ese momento se negaba, explotó esa burbuja y se desató un efecto dominó de tremenda desconfianza en esa economía. En primer lugar, eso contagió rápidamente a los países en desarrollo, pero con alguna demora también a casi todo el mundo. Hoy estamos en una crisis de recesión como no se vivía por lo menos desde hace 80 años, cuando estalló la Crisis del ’30. Ahora fundamentalmente los EE.UU., pero también el resto de los países, están tratando de revertir ese ciclo de desconfianza. Como hay desconfianza, compro menos, no me endeudo, tampoco invierto, no produzco y hay más desocupación y miedo de quedar sin trabajo, entonces, no consumo: es un círculo vicioso muy difícil de desactivar. Y por eso están lanzando paquetes y paquetes de medidas de cientos de miles de millones de dólares.
¿Cómo se llega a ese punto y por qué se permite?
Hay varios motivos, uno es la falta de regulación. Se supone que en temas de endeudamiento bancario hay entes estatales que regulan que no se desborden determinadas lógicas, y eso no funcionó. El negocio financiero se sofisticó tanto que quedaron muchos instrumentos y movimientos fuera de control.
¿Cómo queda parada la Argentina?
Fundamentalmente, pega por dos lados. Principalmente por el del comercio internacional: la caída en las exportaciones y en los precios fue fenomenal. La soja, nuestra principal exportación, había llegado a 600 dólares la tonelada, y ahora debe estar a 300 por esa menor demanda mundial. Por el lado financiero no pega tanto, porque gracias a algunas medidas del Gobierno hubo pocos ingresos de fondos especulativos en los últimos años. Si en el mundo no se agrava la crisis, no va a ser ni por asomo lo que fue el 2001/2002. ¡Toco madera! Si bien por ahora las expectativas son menores, la retracción del consumo se nota mucho sólo en los sectores directamente afectados. Respecto al mercado interno, se está retrayendo el consumo suntuario, pero todavía no se ve una caída en la compra de alimentos. Y también pega por el lado fiscal: la actividad no crece tanto y el Estado recauda cada vez menos.
¿Qué tendríamos que aprender de esta crisis?
Muchas de las conclusiones la Argentina ya las sacó en la crisis del 2001/2002, como no dejar que los mercados funcionen libremente y controlar muy bien lo que pasa en los bancos, el sobreendeudamiento. La razón fundamental por la cual explotamos aquella vez fue el excesivo endeudamiento que descalabró las cuentas fiscales, el Estado no pudo pagar más, nos fuimos a un inevitable default y, como se veía venir, la gente empezó a sacar la plata del banco. Ya aprendimos la necesidad de supervisar el dinero especulativo.
En términos económicos, ¿qué se pone en juego en las próximas elecciones legislativas?
Las propuestas de los diferentes partidos no inciden en una elección legislativa. El Gobierno va a continuar, lo que puede variar es la fuerza que va a tener para tomar las medidas políticas. Pero lo que se va a ver de acá al 28 de junio es ese difundido temor de que a medida que se acercan las elecciones aumenta el riesgo de devaluación el día después. Hay mucha gente que evalúa eso como una posibilidad y actúa en consecuencia, aunque realmente nadie lo puede saber.
¿Cuáles son tus recetas, no necesariamente económicas, para sobrevivir de esta crisis?
Mientras el laburo no esté en riesgo, salir a correr y dedicarse a los afectos. Hay gente que se enrosca con cosas innecesarias, la vida no pasa por los diarios.
ASFIXIADO
¿Por qué se perdieron los espacios para el periodismo político en la televisión abierta?
La respuesta más obvia y superficial, pero no menos cierta, pasa por el rating, por una cuestión de lógica del negocio. Distinto es el caso de la televisión pública, que debería contar con esos espacios. Si bien Canal 7 mejoró bastante, su periodismo político es muy oficialista.
¿Pensás que se perdió totalmente el interés de la audiencia o que faltan buenas ideas de parte de los comunicadores?
Una mezcla de ambas. Si bien en el periodismo político es complicado inventar la pólvora, siempre está la posibilidad de generar ideas nuevas. Aunque más que ideas, lo que falta es laburo y más investigación. Pero tampoco me caben dudas que es difícil atraer al televidente.
¿Es difícil hacer periodismo político para jóvenes?
Nunca pensé para quién hago periodismo. La única diferencia es la forma y el lenguaje, después el contenido es el mismo.
Muy interesante, felicitaciones!!!
