El senador se imponía por menos de un punto a Rubén Giustiniani.

El Lole Senador", gritaban sus seguridores, y no era sólo un hit de campaña. A la una y media de la mañana, Carlos Reutemann ingresaba a su bunker con la sonrisa de sentirse seguro en la victoria, una victoria por poco márgen pero cierta, que lo impone como uno de los grandes ganadores de la elección de ayer y lo posiciona automaticamente hacia las presidenciales del 2011.
"Estoy muy contento. He luchado contra todo y contra todos", dijo "el Lole" en su discurso triunfal, un discurso breve y ajustado. Para quien había presentado su candidatura como una prueba de fuego para ver si estaba en condiciones de conducir al peronismo rumbo al 2011, no es ni más ni menos que la confirmación de su liderazgo. Con más del 96 por ciento de los votos contabilizados, a la una de la madrugada de hoy la victoria del Frente Federal de Reutemann sobre el Progresista de Hermes Binner, era segura a pesar de la escasa diferencia, de apenas un punto porcentual.
Se preveía una eleccion reñida, de voto a voto, pero los primeros computos, sobre las 9 y media de la noche, marcaron el rumbo. Cánticos y baile en una concesionaria de Santa Fe donde hicieron base los seguidores de Reutemann; tristeza y desazón en el Patio de la Madera, bunker de los progresistas en Rosario, que tuvieron un breve entusiasmo sobre la medianoche, cuando la distancia entre unos y otros se achicó hasta el punto porcentual. Solo que ese punto iba a consolidarse.
La clave fue la "batalla entre ciudades". Los progresistas, con el candidato a senador Rubén Giustiniani a la cabeza, pensaban ganar por mucho en Rosario y perder por poco en Santa Fe capital. El escenario fue inverso: ganaron por menos de lo previsto en Rosario y perdieron por mucho en la capital, donde El Lole logró una diferencia amplia y parece que definitiva, además de la tradicional victoria que consiguió en el interior de la provincia, territorio de chacareros.
Fue en su casa de Santa Fe capital donde Reutemann siguió el recuento de votos, levantando el teléfono de a ratos para pedir a los suyos cautela y evitar un festejo anticipado. No por nada: el recuento en Rosario, ciudad que aglutina al 33 por ciento de los santafecinos, fue el más lento de toda la provincia. Sobre la medianoche, Giustiniani había dicho que Rosario les permitiría dar vuelta la tendencia y ganar la elección.
Nervios, bocas de urna con tendencias contradictorias, conteos y más conteos predecieron la que prometía ser una elección ajustada y vital. Es que el gobernador Binner, jugado de lleno en la campaña, pretendía impulsar su liderazgo para poder proyectarlo a nivel nacional.
El kirchnerismo cosechó sólo amarguras: no solo por el triunfo de Reutemann, enemigo público desde la crisis del campo, sino por la bajísima perfomance de su candidato local, el ultra Agustín Rossi, que hasta anoche no tenía asegurada su renovación como diputado.
Lo que estaba en juego, de cara al nuevo Congreso, era tres senadores y nueve diputados. El resultado, cuando sea definitivo, dividirá en principio dos senadores para Reuteman -él y Roxana Latorre- y Giustiniani para los progresistas. Además se repartirán cuatro diputados para Reuteman, que pueden ser cinco si no le alcanzan los votos a Rossi, y cuatro para el Frente Progresista.
Si bien el gobernador no participaba formalmente de la elección, en las últimas semanas se subió de lleno a la pelea para apuntalar a Giustiniani, quien no era muy conocido por los santafecinos. Pero fue insuficiente. Esta madrugada, Reutemann festeja su victoria. Y su futuro.
FUENTE CLARÍN
